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A propósito de la crítica de Ted Cruz a López Obrador. Autor: Venus Rey Jr.

El senador estadunidense Ted Cruz criticó hace unos días al gobierno de López Obrador: “Estoy sumamente preocupado por los disturbios civiles en México y el rompimiento de la sociedad civil. La ruptura del Estado de Derecho del otro lado de nuestra frontera sur supone un reto para la seguridad nacional y peligros para los Estados Unidos, en asuntos que van del tráfico de narcóticos a la inmigración ilegal.”

Cuando se habló de los asesinatos de periodistas en nuestro país, el senador republicano añadió: “El clima actual para políticos y periodistas en México es el más mortal que se haya visto. En 2020, en México fueron asesinados más periodistas que en cualquier otro país del mundo. López Obrador usó su conferencia de prensa matutina para intimidar a uno de los periodistas de más alto perfil de México: Carlos Loret de Mola, presentando información financiera privada y pidiendo a las autoridades que lo investiguen. Parece estar abusando del poder, sin importar el efecto en México o en las relaciones entre Estados Unidos y México.”

Ted Cruz representa, a mi juicio, la cerrazón y los excesos del conservadurismo estadunidense, el sentimiento anti-inmigrante, la xenofobia y el puritanismo. Para muchos, Ted Cruz es incluso peor que Trump. Y aunque su crítica pueda tener algo de razón, es exagerada y nos presenta como si fuéramos un Estado fallido a punto de la guerra civil. Los problemas que enfrentamos son inmensos y tremendos, y no han sido causados por la actual administración. Cualquiera que encabezara el gobierno enfrentaría los mismos desafíos y los resultados serían igual de limitados y decepcionantes.

El senador Cruz habla de “disturbios civiles” y de la “ruptura de la sociedad civil”, lo cual es falso. Por supuesto que hay violencia, pero ésta la generan los grupos criminales, no facciones civiles enfrentadas. Por mucho que estemos polarizados, estamos muy lejos de ese extremo. Tampoco hay una “ruptura de la sociedad civil”. La cohesión social permanece; puede haber discrepancias entre los mexicanos en torno al rumbo que debe seguir nuestro país, pero la identidad es incólume. No sé de dónde obtiene sus informaciones el señor Ted Cruz ni quién lo asesora, pero aquí está completamente equivocado.

A mi juicio, Ted Cruz se valió de este tema para intensificar el sentimiento anti-mexicano de un importante sector de la población estadunidense. Cruz está hablando a sus electores. Me parece correcta la respuesta del embajador mexicano en Washington, Esteban Moctezuma, que pone en evidencia que si alguien está padeciendo problemas con el Rule of Law, al menos en el ámbito electoral, son los Estados Unidos: “Además –escribe nuestro embajador–, usted habló de una ruptura del estado de derecho. Lo invito a estudiar lo que pasó en nuestras elecciones federales de junio pasado. Todos los partidos políticos, sin excepción, aceptaron los resultados y siguieron adelante para fortalecer nuestra democracia y libertad de expresión.” En cambio, Trump y sus seguidores aseguran que ellos ganaron la elección y que hubo una malvada conspiración para hacerles fraude. Se negaron –y se niegan aún– a aceptar los resultados y tomaron por la fuerza el capitolio el 6 de enero del año pasado en lo que sin duda fue uno de los momentos más infames de la historia americana.

Ted Cruz no es el único que ha criticado al gobierno mexicano. Hace unos días lo hicieron también el senador demócrata Tim Kaine y el senador republicano Marcos Rubio. En una carta que enviaron al secretario de Estado, Anthony Blinken, advirtieron de la “retórica bélica” por parte del presidente en contra de la prensa y los periodistas.

Como siempre, todo en torno de López Obrador se polariza: no se trata ya de desentrañar la realidad, sino de tomar partido; no se trata de defender la razón, sino de cerrar filas en torno al bando al cual se pertenezca. Pase lo que pase, los obradoristas justificarán a su líder y seguirán en la profunda convicción de que es el mejor presidente de la historia de México, mientras los opositores criticarán absolutamente todo y dirán que es el peor presidente de nuestra historia. Pero López Obrador es un hombre, no un dios ni un demonio. También puede cometer errores y sucumbir a las pasiones y emociones humanas (¿no hasta lloró el otro día?). No es el prócer inmaculado que muchos creen, pero tampoco el monstruo sangriento que ven sus detractores. Ha tenido aciertos y también errores. Como decía Nietzche, es humano, demasiado humano, como cualquier otro presidente.

La figura de López Obrador está siendo amplificada por los opositores. Es un fenómeno verdaderamente curioso. No defiendo su ataque a los medios y a periodistas en específico, y en eso la crítica de los legisladores estadunidenses no se aleja de la realidad. Pero de ahí a que ya sea un dictador, hay una gran diferencia. De hecho, el presidente está acotado por varios frentes y no puede imponer su voluntad, y eso provoca su malestar, por eso todas las mañanas sale a despotricar. No podrá sacar adelante las tres reformas torales que le faltan: la electoral, desapareciendo el INE; la energética, creando el monopolio de la CFE; ni la militarización definitiva de la Guardia Nacional. Y claro que culpará a los conservadores, pero, a fin de cuentas, su poder, aunque es grande, no es infinito. La oposición ha amplificado la figura del presidente, le temen y les preocupa sobremanera todo lo que hace y dice; la oposición le atribuye un poder que no tiene.

También es exagerado que toda crítica a su gobierno sea de naturaleza golpista. Si bien no es todopoderoso, como ya expresé, López Obrador es fuerte y tiene todos los elementos y el apoyo popular para proseguir con su administración y tratar de implementar en cierta medida su proyecto de nación; no es que esté a punto de sufrir un coup d’état que lo derroque, ni que esté arrinconado en Palacio Nacional llorando sin saber qué hacer. Quien diga que se está fraguando un golpe porque muchos periodistas y medios lo critican, y se lo cree de verdad, se equivoca y hace ver mal a su inteligencia; quien diga eso y sepa que no es cierto, quizá sea un sinvergüenza que esparce rumores para justificar eventuales restricciones a las libertades. López Obrador tiene el apoyo de la marina y el ejército y un sustento popular indiscutible, y con ello está blindado por completo. No hay posibilidad de que pueda sufrir un golpe de Estado, por estridentes que sean las críticas de sus adversarios. Que sus afines califiquen toda crítica como “intento golpista” y a todo crítico como “traidor a la patria”, es una brutalidad. Parece que lo único que quisieran es que todos los medios y periodistas cantaran alabanzas a López Obrador.

Venus Rey Jr.
Venus Rey Jr.

Compositor de música sinfónica, escritor, ensayista y académico. Licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana y Maestro en Filosofía por la Universidad Anáhuac. Su obra musical ha sido presentada en Estados Unidos, Rusia, Alemania, Reino Unido, Italia, Polonia, Ucrania, Austria, Argentina, Perú y México. Ha grabado diez discos de sus composiciones y publicado dos libros de narrativa, tres volúmenes de poesía y diversos ensayos jurídicos y filosóficos en revistas especializadas de la Universidad Iberoamericana, el ITAM y la Universidad Anáhuac. Es colaborador de Grupo Fórmula. Escribe en el diario El Economista y en las plataformas digitales de los periodistas Eduardo Ruiz Healy y Julio Hernández “Astillero”.

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