Timón Tecnológico I4.0. La tecnología, desarrollo de proveeduría local y creación de empleo remunerado. Autor: Octavio Fernández

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Y cuando observamos la ventana de productos al alcance de nuestro poder de compra,  notamos la cantidad de dichosas “brands“ que llenan el espectro de luz totalmente de productos de otras latitudes, causa de nuestra propia venganza de baja capacidad prospectiva para el desarrollo de inteligencia tecnológica propia.

Aún más, la realidad evidente de la cadena completa de valor en México, que inicia desde la materia prima hasta el producto final es bastante débil en la integración de elementos locales, consecuencia de una falla de estrategia para el desarrollo de empresas productoras locales y una baja estima en ciencia y tecnología en nuestro país.

Y esto lo vemos claramente fundado en las pericias y tácticas desafortunadas en la búsqueda de urgir productos de valor agregado locales dentro de la estrategia de bienestar social y reducción de independencia internacional, resultado de un claro caos de ganas de hacer en palabra quehaceres, pero falta de esencia tecnológica concreta, prometiendo sin verdad y empobreciendo al sentido social, como consecuencia.

Además, de forma axiomática, las calificadoras al evaluar la insistencia visionaria de crear bienestar de idea, revelan la falta propia de tecnología local para soportar dicha palabra, redondeando el tema con observaciones sobre el grado de potencialidad tecnológica de suministradores de otras latitudes, generado su juicio concreto al respecto.

Pero esto no es todo, el impulso de la iniciativa privada, imagen débil en este modelo y claro impacto de la infestación y metodología inocua de incentivos no trasparentes, inclinan aún más la balanza al declive del desarrollo de la tecnología, generando en primera fase, aumento en la inversión extranjera, cuyo beneficio es solamente la contratación de mano de obra intensiva de salarios limitados, y segundo, el deterioro continuo en la creación de propia ciencia. Con lo anterior queda más que evidente, que la tecnología es la base fundamental de un país exitoso en todos los sentidos, y esto desgraciadamente no existe en nuestro México, ¡increíble!

Ahora bien, para crear una cadena de valor con elementos locales, se requiere primeramente el desarrollo del conocimiento tecnológico bajo claros incentivos, enfoque bajo resultados, sin dinero al frente, sin complejas formulaciones para corromper el proceso y con una regulación gobernativa digitalizada. Como segundo paso, es integrar la inversión “local” mediante la visión y las expectativas en función de los resultados, financiamiento competitivo con retornos de inversión eficientes, “que es el sentido del negocio”, la incubación de bienes, la generación de empleos de alto nivel de conocimiento y bien remunerados y la evaluación con indicadores del desempeño propio y otros elementos necesarios, que puedan crear una cadena de valor operativa y soportar proyectos claves de nación que se han mencionado. Esta es la apuesta clara, potencial efectiva y real que se debe planear y concretar en beneficio de nuestro país, pues sin tecnología no hay bienestar.

Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0

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