“Sin papeles”. Autora: Adriana Moles

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“El pasaporte es la parte más noble del hombre. Y no es tan fácil
de fabricar como un hombre. Un ser humano puede fabricarse en
cualquier parte, de la manera más irresponsable y sin ninguna
razón sensata, un pasaporte jamás. De ahí que lo reconozcan cuando es

bueno, mientras que un hombre puede ser todo lo bueno que quiera
y no ser reconocido”
–El Rechoncho, Diálogos de Refugiados
Bertolt Brecht, 1940.

Madame le papier? Era la pregunta que los soldados de la ocupación nazi hacían a mi abuela, refugiada de la guerra civil española, que cruzó por la frontera de Perpignan, a pie hasta Francia, donde ella y el abuelo, al ser obligados a descender del Barco Mexique por encontrarse demasiado cercanos a Luis Companys y al no poder huir a México, se hicieron pasar por franceses ya que como buenos catalanes de familia educada, dominaban el francés.

Beatriú, mi abuela, iba por las calles a buscar con qué alimentar a la familia, para lo cual hacía largas filas de racionamiento en aquellas horas aciagas de la historia europea, pero siempre con el miedo de encontrarse al siguiente soldado que ante alguna actitud sospechosa o cierta palabra ligeramente mal pronunciada le preguntaría Madame le papier? (Señora, ¿los papeles?). Siempre tenía una respuesta ingeniosa, “los dejé en la casa”, “se me acaban de caer” y con su particular encanto, pronunciación perfecta y simpatía lograba alejarlos convencidos de que ella era una francesa olvidadiza y no una española refugiada y sin papeles.

Pero un día, uno de los soldados no creyó sus cuentos y le respondió que si los papeles estaban en su casa, que él la acompañaría hasta allí para que mi abuela le mostrase los tan ansiados papeles.

Invadida de un miedo atroz, pues sabía el destino de aquellos quienes no mostraban los papeles, que podía incluir desde reclusión en centros específicos y cárceles, hasta la ejecución, pues vio con sus ojos los horrores de las guerras y la deshumanización que traen aparejada, condujo al soldado hasta la vivienda donde se encontraba su hija recién nacida.

Ante el lecho de la pequeña que dormía, mi abuela Beatriú, se hincó a llorar a los pies del soldado, quien para ese momento, había descubierto toda la verdad. Y sin más escapatoria mi abuela le suplicó que las dejase vivir a ella y a su hija, que tuviera piedad.

Algo debió haber conmovido al hombre, que sin más se dio la media vuelta y se alejó.

Mi abuela Beatriú siempre me dijo que no hubo peores palabras para ella en toda su vida que “Madame le papier?”.

Con esa historia detrás de mí y con la profunda convicción de saberme descendiente de migrantes que escaparon de dos guerras y que fueron beneficiarios del Derecho de asilo, del Refugio y de la bienvenida humanitaria de un país, me atrevo a afirmar que criminalizar la movilidad humana comienza por solicitar identificaciones y papeles a quienes huyendo difícilmente han podido conservar la vida, qué diremos de tramitar credenciales.

He visto cambiar el discurso de los actuales responsables de la migración en territorio mexicano a capricho de intereses propios y ajenos y como defensora de los derechos de los migrantes, encuentro muchas inconsistencias, contradicciones y en el fondo acciones que tienden a la criminalización del libre derecho de movilidad humana y de la elaboración de centros de detención y confinamiento de migrantes que constituirán verdaderos guetos como lo que se vive en países de Europa con los Centros de Detención de migrantes que sin normas ni regulaciones operan como centros de secuestro masivos donde se cometen crímenes de lesa humanidad cotidianamente.

Todo comienza así. Pidiéndonos papeles para transitar libremente. Esto viola nuestros derechos como mexicanos también. Para la reflexión y al tiempo.

A continuación un par de artículos de la Declaración Universal de Derechos de los Pueblos de Argel, 1976.

Artículo 4

Nadie puede ser, debido a su identidad nacional o cultural, objeto de masacre, tortura, persecución, deportación, o expulsión, o ser sometido a condiciones de vida que puedan comprometer la identidad o la integridad del pueblo al que pertenece.

Artículo 25

Todos los tratados, acuerdos o contratos desiguales, suscritos despreciando derechos fundamentales de los pueblos, no podrán tener ningún efecto.

Adriana Moles @Adrianamoles1
Miembro fundante y jurado del Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos en Movimiento.
Miembro del Tribunal Permanente de los Pueblos, Capítulo México, Eje Migración.

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