Pemex tuvo su peor sexenio con Peña Nieto

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México, 5 Jul (Notimex).- Francisco Labastida Ochoa aseguró que el peor sexenio para Petróleos Mexicanos (Pemex) fue el del expresidente Enrique Peña Nieto, pues heredó una crisis y “un problema terrible” al actual gobierno federal, que ha llevado a cabo acciones correctas pero insuficientes.

Quien fuera secretario de Gobernación, de Energía y de Agricultura en diferentes sexenios priistas dijo que el gobierno de Peña Nieto tiene plena responsabilidad de la ruina de Pemex, pues durante su administración se elevó 55 por ciento la deuda de la empresa productiva del Estado y la producción cayó de dos millones y medio a un millón 750 mil barriles.

En entrevista con el programa Entredichos, de René Delgado, el exgobernador de Sinaloa y exsenador sostuvo que “la crisis de Pemex no es inventada”, dado que también la producción de gas bajó 45 por ciento y las reservas disminuyeron de 13 mil millones a poco más de siete mil millones, y entonces “qué hicieron con toda esa deuda que tomaron”.

Sostuvo que el pasado gobierno logró construir un desastre y heredó al actual un enorme problema, pues Pemex pagó aproximadamente 420 mil millones de pesos de impuestos y para pagarlo tuvo que tomar un crédito por 125 mil millones de pesos, y con ello “destrozaron a la empresa”.

Labastida Ochoa subrayó que las acciones tomadas hasta el momento por la actual administración federal, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, como la reconfiguración de las refinerías y la intención de construir un gasoducto, son positivas pero insuficientes.

Sin embargo, aunque coincidió en la necesidad de reconfigurar las seis refinerías existentes en el país, cuestionó la construcción de Dos Bocas, Tabasco, desde el costo, hasta el tiempo estimado para ello, pues “el camino más rápido es hacer que las seis funcionen bien”.

En cuanto a la construcción del gasoducto, el excandidato priista a la Presidencia de la República en los comicios del año 2000 dijo que lo que le conviene a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) es dejar de consumir combustóleo y consumir gas, porque es más barato.

En ese sentido, opinó que declarar una tregua judicial y entrar a una mesa de entendimiento en materia de contratos es una buena medida, pues es preferible que “te sientes a negociar y ver en qué cosas se pueden poner en cuenta”.

Además, calificó como errónea la compra de la planta chatarra de nitrogenados adquirida por Pemex y que involucra al exdirector de la misma, Emilio Lozoya Austin, pues además de que se pagó de más, carecía de materia prima para trabajar.

Opinó que la estrategia de la defensa de Lozoya de llamar a declarar a Peña Nieto, a Luis Videgaray y a Pedro Joaquín Coldwell es para hacer crecer el conflicto y que en esa medida le reduzca el peso de la ley al exdirectivo de la empresa productiva del Estado.

Respecto al tema de la Policía Federal, creada cuando él estuvo al frente de la Secretaría de Gobernación hace 20 años, Labastida consideró que se trata de un problema laboral, pues les reducen de 25 y 30 por ciento el sueldo, “y es la reacción lógica, ese tipo de asuntos primero se tienen que negociar antes de entrar en conflicto”.

Dijo que dada la situación de inseguridad que se vive en el país, se determina la creación de un grupo como la Guardia Nacional, que es “mal menor” que responde a la falta de eficiencia de los cuerpos locales de seguridad, de policías y agentes del Ministerio Público.

Resaltó la importancia de fortalecer a las policías estatales y municipales, que tienen 40 mil y casi 50 mil elementos, en cada caso, cifra mayor a los 50 mil que se prevén para la Guardia Nacional, y “ahí tienen la mayor parte de la fuerza disponible”.

“El problema de seguridad no sólo es de la Guarda Nacional y la policía, se relaciona con peritos, con cárceles, con Ministerios Públicos, con jueces; hay que tener una visión global y arreglar toda la cadena”, expresó.

En torno al tema de las próximas elecciones para renovar la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Francisco Labastida reconoció que ese instituto político vive la crisis más grave, profunda y seria de toda su historia porque no tiene ideas, defensa de causas, ni voz, ni opinión, «vive una lucha intestina y algunos se portan como aves de rapiña”.

Aunque aseguró que votará, el militante priista dijo que la mano de Peña Nieto está metida en este proceso de elección, y puntualizó que el PRI tiene que renacer para ser un partido de una oposición constructiva, de ideas y de contrapesos.

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