Inicio Opinión #OroAzul/Privatizaron la lluvia. Autor: Iván Uranga

#OroAzul/Privatizaron la lluvia. Autor: Iván Uranga

No hay territorio más vital que el agua;
el último bastión de la resistencia para evitar la extinción ha comenzado.

A partir del lunes 7 de diciembre de 2020, la base de la vida en el plantea Tierra comenzó a cotizar en la Bolsa de Valores de New York. El índice “NQH2O” (Nasdaq Veles California Water Index), como desde ahora se le conocerá al precio del “oro azul” (el agua) en Wall Street, pasa de ser un Derecho Humano a formar parte de la lista de los índices del extractivismo del capitalismo criminal, junto a los alimentos, los minerales y el petróleo. “Casualmente” el 12 de diciembre de 2020 la ONU urge a los países a declararse en Estado de Emergencia Climática y advierte que en los próximos años la temperatura del planeta subirá 3 grados Celsius, por lo que la demanda de agua superará con mucho la reserva existente.

Durante años los seres más mezquinos del planeta han intentado privatizar algo que no le pertenece a nadie, que debe ser protegido por todos, porque el agua es el principio y el fin de toda la vida en el planeta. El agua más allá de ser un patrimonio de la humanidad y un derecho humano fundamental, es uno de los pocos elementos en el planeta que por derecho propio alcanza la designación de sagrada, porque sin ella, no podría ser posible ni afirmar la existencia de Dios. Y hoy los dueños del dinero en el mundo deciden escalar la privatización del vital líquido a la fase superior de su modelo económico criminal, que es la bursatilización.

México en el Registro Mundial de Amenazas Ecológicas es considerado vulnerable al estrés hídrico que se produce cuando la demanda es superior al agua disponible, y esto se debe en gran medida a que Nestlé, Coca-Cola, las cerveceras, las hidroeléctricas, la minería, refresqueras y bebidas alcohólicas, entre otras, se llevan el agua en convenios criminales con el gobierno, despojando a las comunidades de su futuro, prácticas ecocidas como la ganadería y el consumo de carne, entre otras cosas. En México ocasiona que se consuman 197 mil 425 millones de metros cúbicos de agua al año, a tal grado que tenemos que importar 70 mil millones de litros al año, somos el segundo lugar del mundo en importación de agua, solo después de Japón y somos los únicos de los grandes consumidores que importamos agua.

Según la ONU, México el séptimo consumidor de agua en el mundo

(Aquí hay una extraña contradicción porque Conagua dice que consumimos sólo 87 mil millones de metros cúbicos al año, pero también nos pone en el lugar 7 del mundo, por eso usé los datos de la ONU)

  1. India- 1,144,605 millones de metros cúbicos al año.
  2. Estados Unidos-  821,354 millones de metros cúbicos al año.
  3. Brasil- 355, 374 millones de metros cúbicos al año.
  4. Rusia- 270,490 millones de metros cúbicos al año.
  5. Indonesia- 232,239 millones de metros cúbicos al año.
  6. Pakistán- 199,429 millones de metros cúbicos al año.
  7. México – 197,425 millones de metros cúbicos al año.

Países que importan agua.

  1. Japón: 120,000
  2. México: 70,000
  3. Italia: 65,000
  4. Alemania: 63,000
  5. Reino Unido: 60,000

En México, nuestras recargas anuales de agua por lluvia, según la Comisión Nacional del Agua (Conagua) son de 1500 millones de metros cúbicos, lo que equivale a un billón y medio de litros de agua, que equivale sólo al 1% del agua en el mundo. La gran mayoría de esta agua se encuentra en el sur del país. El uso de agua se divide en dos grandes grupos: El consumo por parte de los sectores económicos y el consumo para la generación de energía. El abastecimiento público sólo llega a 14.4%. El consumo (irresponsable) promedio por mexicano de agua por persona es de 160 litros de agua, es decir, 21.5 billones de litros de agua al año, y si sólo recargamos con lluvia uno y medio billones de litros, tenemos un déficit anual de 20 billones de litros de agua que sacamos de nuestras reservas naturales, por eso es lógico afirmar que bajo este esquema en muy poco tiempo nos quedaremos sin agua.

Pero el agua es materia, y la materia no se pierde, sólo se transforma, es decir; el agua no desaparece, el mismo hidrógeno y oxígeno que la componen, ha estado en el planeta desde su origen y estará hasta su extinción.

¿Entonces, por qué no hay agua?

Agua sí hay, la misma que ha habido siempre, lo que ha cambiado es su composición; el concepto de civilización que “elegimos” nos ha llevado a ser consumidores inconscientes, por lo que usamos el agua y la contaminamos, haciendo imposible su uso. Imaginemos por un momento que todos y cada uno nos hiciéramos responsables de “limpiar” el agua que usamos, y de todos nuestros deshechos; cada ser humano desperdicia 50 litros de agua al día por el drenaje para desechar su excremento. En México se van por el drenaje al día más de 6 mil 500 millones de litros de agua.

  • El consumo promedio de agua por persona en el mundo es de 50 litros, en México esos 50 litros los tiramos por el excusado, más lo que usamos en el consumo y la limpieza, nos da un promedio de 160 litros de agua por cada uno de los más de 130 millones de mexicanos.

El uso de baños secos es una solución inteligente, inmediata y permanente al problema del desabasto del agua, pero debemos hacernos responsables de nuestro excremento, es decir, perder el miedo a nuestros desechos y transformarlos en un bien social: en composta. Que nos permita cultivar nuestros propios alimentos. Es posible hacerlo en muy poco espacio y en medio de la ciudad. En 5 metros cuadrados cabe una pirámide biodinámica de cultivo intensivo de hortalizas, para producir suficiente comida para una familia y se puede hacer hasta en el techo y ahí, en nuestro cultivo, vamos a necesitar nuestra composta. Es una lógica muy simple, regresar a la tierra lo que tomamos prestado, nuestro propio cuerpo es producto del “préstamo” de materia y energía que algún día debemos devolver –Nada nos pertenece– Pero si no superamos primero el paradigma de la popofobia, impuesto por miles de años de inconsciencia, será imposible.

Uno de los principales problemas es el suministro mismo del agua, porque la civilización implica comodidad y todos queremos la “magia” de abrir una llave y tener agua limpia al instante ¿Y si convirtiéramos cada techo en un captador de agua, y cada cimiento en un gran depósito? Desde mi experiencia he podido captar agua pluvial para todo el año, no sólo para consumo humano, también he captado la suficiente para poder sembrar por riego 40 mil metros cuadraros, mi hoya de agua la construí sólo con mi esfuerzo físico, sin maquinaria, fue recubierta con el mismo barro e impermeabilizada con una mezcla de bentonita y nejayote, que sólo nos costó el esfuerzo de acarrear el material; en la actualidad contamos con agua en nuestras llaves al implementar un sistema de bombeo mecánico impulsado por la fuerza de gravedad. Nuestro sistema de electricidad es solar y cocinamos con biogás que nosotros mismos producimos y con energía solar. Más allá de presumirles, el logro del esfuerzo de muchos años, lo que quiero trasmitir es que otro mundo es posible.

Si implementáramos los baños secos, sólo en un año en la Ciudad de México se ahorrarían más de 500 mil millones de litros de agua, pero tenemos que hacernos responsables de todo lo que hacemos; dicen los compas en el campo “con agua y mierda no hay cosecha que se pierda”.

El 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos.

La elevación del agua al plano de los derechos humanos implica que ésta debe ser: suficiente, saludable, aceptable, físicamente accesible y asequible. Lo que significaría que cualquier intento de privatización es violatorio de los derechos humanos. Sin embargo en México desde que Carlos Salinas de Gortari en 1992 modificó la Ley Nacional de Aguas, dando derechos a la iniciativa privada sobre el vital líquido, comenzó un proceso de despojo y privatización vigente hasta el día de hoy, en donde los gobiernos, han dado concesiones de explotación y uso de nuestros mantos acuíferos, cenotes, ríos, lagos, lagunas y pozos, que han sido sobreexplotados para beneficio económico de las familias más ricas del mundo. Pero fue Miguel de la Madrid quien en 1983 abrió la puerta con la “Municipalización del Agua”.

La privatización del agua en México fue dictada por organismos internacionales, como el Banco Mundial (BM), el Citygroup/Banamex y Morgan Stanley. En el caso del primero, en el documento Challenges in Latin America for the next Decade (2011-2020), señala que tanto el agua como los sistemas de saneamiento hidrosanitarios deben quedar a expensa de la promoción de “la oferta y la demanda de servicios”.

Fue así como Bachoco, Cemex, Nestlé, Bimbo, Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, Cervecería Modelo, Compañía Maya de Agua Purificada, Envasadoras de Aguas de México, Aga, Femsa Coca-Cola, Pemex y CFE encabezan la lista de acaparadores de agua en el país; a éstas se suman mineras y agroempresas. Y durante este eterno periodo neoliberal que no acaba.

En el caso de Nestlé, Coca Cola, Cuauhtémoc Moctezuma y Modelo, poseen títulos de explotación para la producción de sus diversas marcas, y exportan al mundo nuestra agua a través de miles de millones de litros en sus dañinos productos.

Como mal chiste de “colmos”, México es el principal consumidor de agua embotellada en el mundo. Esto se debe a la mala calidad de agua que proporciona en complicidad con las grandes empresas embotelladoras, a las que primero les regalan el agua y después crean las condiciones para su masiva venta, por lo que el gobierno de México a través de Conagua no ha rediseñado el suministro para garantizar el derecho humano a ella y hacerla suficiente, saludable, aceptable, físicamente accesible y asequible, para que todos los mexicanos puedan disfrutar de este derecho. La gran mayoría de los mexicanos tiene temor de enfermarse si toma agua de la llave, contrario a lo que sucede en el resto del mundo. Y no son pocos los mitos (o realidades) sobre lo mortal de nuestra agua para los turistas.

Ahora el senador José Narro Céspedes (que hoy me entero que dio positivo a Covid) presentó una propuesta de ley que pretende que sean las comunidades las que administren el agua que tienen en su territorio, propuesta que de principio parece justa, pero esta propuesta no contempla que no la puedan vender a empresas mexicanas o extranjeras. En lo personal he vivido en comunidades, en donde es la asamblea la que determina si se le autoriza un pozo de agua a cualquier persona, y también he vivido en lugares donde es el Estado el dueño total del agua. Dada la experiencia existente de la municipalización del agua, en donde los municipios otorgaron, muchas de estas centenas de miles de concesiones a empresas a cambio de dinero y que nos llevó a la catastrófica situación actual, el dar el poder a las autoridades comunitarias no resolverá el problema real, ya lo vimos con las supuestas consultas para el Corredor Interoceánico y el Tren Maya, en donde las autoridades comunitarias fueron consultadas pero no la comunidad indígena, como marca la ley. Esto mismo pasaría con el agua, así que se debe poner un candado que obligue a que la asignación del agua y cualquier proyecto que afecte a las comunidades, sea por decisión de por lo menos 80% de la comunidad y no de las autoridades comunitarias.

Ahora que el agua ya cotiza en la Bolsa de Valores, señala una nueva era y todos los seres humanos enfrentamos un reto de sobrevivencia, el capitalismo criminal se ha apoderado de lo que no le pertenece a nadie y que es de uso libre de todos; la alimentación, la tierra, la salud, la educación, la vida, la libertad de tránsito, vivienda y hasta la justicia están a disposición del mejor postor, y ahora pretenden que el agua deje su valor imponderable y se le dé un precio de mercado.

Están prostituyendo la vida, el capitalismo se ha apoderado de los valores esenciales que la sustentan, nos venden alimentos chatarras que nos enferman y los medicamentos para medio sobrevivir mientras nos siguen trasquilando; nos están regulando el uso del sol, han privatizado la lluvia para venderla en botellas de plástico que también nos mata poco a poco con los microplásticos. ¿Qué sigue, el aire?

Debemos organizarnos ya, para la defensa del agua y rescatarla de las empresas veneno, pero lo primero es reflexionar sobre nuestro consumo. Si llueve al año un billón y medio de litros de agua y gastamos 8 y medio billones ¿cuánto tiempo cree que duren nuestras reservas prehistóricas? Imagine que usted recibió una herencia millonaria, sin hacer absolutamente nada y comienza a gastar 8 veces más de lo que gana. ¿Qué pasará con su herencia, con sus hijos, con sus nietos y los hijos de sus nietos? Internacionalismo o extinción.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga
Iván Uranga

Especialista en Ciencias Sociales, promotor de comunidades autónomas autogestivas, investigador social, docente de Permacultura, escritor de
ensayos, novelas, cuentos, teatro y poesía.

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