La 4T y los nuevos comunicadores. Autora: Emma Rubio

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Es un hecho que las nuevas tecnologías han venido a marcar un paradigma dentro del ámbito de la comunicación, debo confesar que al igual que Max Horkheimer, Teodor W. Adorno y Herbet Marcuse en su época, yo también estoy impresionada ante la influencia que estas tienen sobre los receptores y la nula aportación que hacen a la evolución de la sociedad. Retomando el texto de “La dialéctica del iluminismo” y el del “Hombre unidimensional” tal parece que nuestras deficiencias como sociedad siguen siendo exactamente las mismas y lo que en su momento Adorno dijo acerca del cine, hoy yo pienso que ese sitio lo ocupan los medios de comunicación, pues estos no han más que degradado a la cultura. El individuo hoy día es una mera ilusión. Horkheimer y Adorno señalaron al iluminismo como aquello que pretendía acabar con la fe ciega proponiendo de este modo, que el ser humano fuese dueño y amo de sí mismo, sin embargo, ya todos sabemos que no ha sido mas que un círculo vicioso que lejos está de esa individualidad, siendo la religión uno de los grandes pilares de la ignorancia y la mediocridad.

Es de llamar la atención la glorificación de la que se les ha dotado a algunos de estos nuevos comunicadores, generándose de este modo estos falsos ídolos a los que la sociedad les adjudica toda esa esperanza que ha visto defraudada por la estructura política. Ahora estos falsos ídolos han venido a derrocar a los falsos profetas del pasado y entonces nos encontramos ante una lucha campal por poseer la palabra como si ésta, la palabra, se prostituyera y ya ni hablar del concepto hoy día indescifrable como el de verdad. Lo que aún no ha quedado claro es que de nada sirven los medios si lo único que harán es convertirse en la tiranía del ser humano.

El asombro que causaron a estos pensadores en su época los medios de comunicación, fue la irrupción de estos al grado que llevaron a la masa a hipnotizarse con los contenidos sin cuestionar su veracidad, origen e intención. De ahí que hayan alertado a la humanidad y orientado a los científicos con su pensamiento crítico, pero yo pregunto ¿qué de ello aplicamos hoy cuando lo que estamos viviendo hace evidente la sin razón? Basta poner atención un poco para detectar la falta de certeza en los discursos que se trasmiten entre conocidos, la información que se replica en los medios, vaya, incluso la interpretación deficiente que se hace de los contenidos, tal parece que en la educación básica no se aprobó la comprensión lectora pero en realidad lo que pasa es que interpretamos a la luz de nuestras creencias, nuestros miedos, nuestras inseguridades y por ello lejos, muy lejos estamos de dialogar.

Pues como bien dice Stuart Hall, la codificación depende de las distintas formas de mediaciones que pueden ir desde la clase social hasta el contexto y prácticas culturales de los grupos receptores. Y el receptor en su capacidad de apropiación, es capaz de distorsionar los mensajes dominantes, logrando una desincorporación mediante la cual, quienes no ostentan poder y acceso a los medios de comunicación, son capaces de apropiarse de esos elementos de la cultura dominante y usarlos desde su propio punto de vista y he aquí el gran problema interpretativo, pues lejos de conducirnos a una objetividad, nos lanza directo a un relativismo que no nos permite concebirnos históricamente dentro de los límites de la razón como en su momento lo dijo Georg Lukács, ese gran filósofo húngaro marxista.

Entonces ¿por qué están teniendo tanto “éxito” los llamados “youtubers”? Precisamente por lo antes mencionado, de algún modo representan más al ciudadano común y corriente, la televisión, el radio estaba reservado para aquellos que eran “elegidos” por algún motivo específico y las redes sociales le han dado voz y alcance a cualquiera. Esto tiene grandes ventajas ciertamente, pues se puede hablar de una democratización dentro de la información, pero ¿realmente estamos preparados para ello?, ¿somos una sociedad lo suficientemente madura y preparada para saber ser selectivos y no dejarnos llevar por la mera simpatía o incluso la entraña? Esto lo digo a cuento de haber sido testigo de cómo se alaba e idealiza a algunos de estos personajes, al igual que se idealizaba a los que salían en los medios tradicionales; haciendo la misma sociedad de ellos, unos personajes inalcanzables. Aún recuerdo que de pequeña Jacobo Zabludovsky era el dueño de la verdad. Pero hoy día, no podemos dotarle de tal poder a nadie y de ahí que los de medios tradicionales estén como gallinas sin cabeza dado que están viendo en riesgo la plataforma que les contenía, pero ya no podemos dotar de tanto poder a nadie, pues iríamos en contra de nuestra propia evolución. Lo que es cierto, es que así como en los medios tradicionales, algunos de estos “youtubers” lejos de informar, se encargan tan sólo de denostar a quienes creen que no piensan como ellos, se autoproclaman de izquierda pero a mi me encantaría saber ¿de qué izquierda? dado que en México no existe una izquierda en sentido estricto y se autoproclaman también simpatizantes del presidente y bueno, considero que es válido siempre y cuando no digan que se encargan de informar porque todo aquel que se jacte de estar informando a la ciudadanía debe guardarse sus opiniones para el momento de tertulia entre amigos, mas no para ejercer el poder de la palabra sin ningún tipo de responsabilidad, ni mucho menos, sin ningún tipo de fundamentos teóricos.

Ser un comunicador no es sólo ponerse frente a un micrófono y una pantalla; es ante todo, ser íntegro, ético, objetivo y tener pasión por la investigación. ¿Quién de cualquier medio cumple con esto? Honestamente considero que muy pocos. Aplaudo que existan estos nuevos medios pero lo que no aplaudo es la irresponsabilidad con la que algunos de ellos se mueven, perdiendo piso y sintiéndose con derechos que no les corresponden. Pero ¿saben de quién es la culpa? De la sociedad que gusta de enaltecer a cualquiera que le muestre un poco de esperanza, así de pobres estamos socialmente, emocionalmente y culturalmente.

@Hadacosquillas

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