Guardia Nacional: ¿Y después de AMLO qué? Autor: Iván Uranga

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Morena, PT, PV PES y PRI votan juntos como hermanos y el PAN pasa lista a los 43 de Ayotzinapa en el Congreso de la Unión.

La Guardia Nacional, cuyo entrenamiento y mando operativo será la Secretaría de la Defensa Nacional y la parte administrativa quedará a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública aprobada hoy en la Cámara de Diputados con 362 votos a favor, 119 en contra y 4 abstenciones, nos despierta más dudas que respuestas. Lo primero que confirma es la militarización de la seguridad pública, lo segundo que al haber votado el PRI a favor de ella, es obvio el acuerdo que existe entre este gobierno y el anterior y el pacto de impunidad, y lo tercero es que eliminan de facto todo el discurso y la posibilidad de ostentarse como una transformación y cambio de régimen, a menos que lo que se pretenda es pasar de un régimen neoliberal a uno militar.

Es innegable que la situación de violencia que vive el país es imposible solucionarla con una policía inoperante, corrupta y cómplice de los grupos delictivos y que la participación del ejército se ve a simple vista como la única solución para parar los cientos de miles de robos, violaciones, secuestros, desapariciones y asesinatos, pero en la práctica después de más de 10 años de vivir su actuar en las calles de nuestra Nación, el resultado es que hoy miles de mexicanos estarían vivos de no ser porque los asesinaron sin derecho a juicio, e incluso en el caso de que después de ser encontrados culpables estarían presos pero vivos, porque en el papel en México no existe la pena de muerte, pero en los hechos los militares se han convertido en policía, juez y verdugo. Es vergonzoso escuchar a diputados del partido oficial, argumentar su propuesta que las fuerzas armadas en México son una institución confiable. ¿Confiable? En los últimos 10 años de esa cifra de recomendaciones de la CNDH por violaciones a los Derechos Humanos 148 tuvieron como responsables a las Fuerzas Armadas: en 113 casos el Ejército, y en 38 la Marina.

En 2006 Felipe Calderón inicia el proceso de militarización del país tras declarar la guerra al narcotráfico en México, por lo que pretexta el uso de las fuerzas armadas para enfrentar a los grupos delictivos violando la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que establece que el Ejército en tiempo de paz con las demás naciones debe permanecer en sus cuarteles, en su supuesta lucha Felipe Calderón aprovechó para desaparecer y asesinar a decenas de luchadores sociales a lo largo y ancho del país, situación que se endureció al arribo de Enrique Peña Nieto en 2012 y nos ha costado más de 240 mil ejecutados, ahora Andrés Manuel López Obrador, a través de sus diputados y los de PRI, justifican constitucionalmente y de forma permanente la presencia y el actuar de los militares entre la ciudadanía ahora maquillados de Guardia Nacional.

¿Y Tlatelolco, el Halconazo, Aguas Blancas, Acteal, San Fernando, Tlatlaya, Palmarito y con los 43 de Ayotzinapa, acaso no hubo militares involucrados?

No dudamos ni por un momento que existan policías y militares decentes, con los que se pueda contar para garantizar la seguridad de los mexicanos, pero no podemos avalar ni por simpatía con un presidente carismático y cercano a la gente, el que se institucionalice que los militares violenten nuestra tranquilidad. El argumento más fuerte es que el señor Presidente de la República se comprometió a que nunca utilizaría a las fuerzas armadas contra el pueblo y hasta le podemos creer. ¿Pero qué pasará con todo ese poder cuando Andrés Manuel López Obrador no este? ¿Y si el próximo presidente o presidenta decide hacerlo?

Todos los programas sociales y las más de 25 millones de tarjetas “para el bienestar” que entregará el Ejecutivo, se harán como él dice “sin intermediarios”, por lo que queda claro que el compromiso y el agradecimiento de todos estos millones de mexicanos será con el Presidente de la República, la centralización del poder económico, social y militar de México en la figura del ejecutivo pone en alto riesgo a la democracia, en tanto que aun en el mejor de los casos de contar con un titular del ejecutivo consciente, democrático, respetuoso de los derechos humanos y sensible a las necesidades de los que menos tienen, se olvida que no somos eternos y que todo este poder constitucional en malas manos sería catastrófico para el país. ¿Imaginen por un momento a cualquier otro dirigente político de cualquier partido al frente del Poder Ejecutivo con semejante poder?

La primera señal de alarma para todos los mexicanos es que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) vote a favor de esta iniciativa, ¿Cuándo el PRI ha hecho algo a favor o para beneficio de los mexicanos? ¿Por qué ahora el PRI vota a favor de la iniciativa de AMLO? ¿Cuáles son los intereses del PRI en que se militarice la seguridad en México? ¿Cuándo el PRI ha votado algo en el Congreso que no sea para el beneficio del neoliberalismo en los últimos 30 años? Si usted mi estimada lectora o lector puede contestar estas preguntas sin sentir coraje o vergüenza sería bueno que reflexionara sobre el futuro de usted y de sus hijos.  

La segunda señal de alarma es ver a los diputados del Partido Acción Nacional contar sonriendo cínicamente del 1 al 43 y gritar justicia, sólo por usar una bandera de la izquierda siendo un partido de derecha, para molestar a los diputados de Morena y no escuchar a nadie reclamar este descarado uso de un dolor tan profundo del pueblo con fines político legislativos. ¿Por qué la derecha legislativa simula estar en contra? ¿Quiénes son esos 362 diputados que votaron a favor, si varios diputados de Morena votaron en contra? ¿Por qué ley le dan fuero militar a la Guardia Nacional sino son militares? ¿Por qué lo competente a la disciplina de la Guardia Nacional será de competencia de la justicia militar?

Dado el índice de criminalidad y las características de los delincuentes y por desgracia, es necesaria en este momento la presencia e intervención de los militares para evitar que se llegue a un estado de ingobernabilidad, pero su presencia debe ser temporal y sólo mientras se capacita a una nueva Policía Nacional. La nueva ley sí avala la presencia militar con el nombre que quieran ponerle de forma permanente, lo único que está avalado seguro es la perpetuación del sufrimiento de un pueblo que lleva muchos años queriendo una bocanada de paz.

Lo más crítico de todo esto es que quienes podrían protestar masivamente por esta ley son quienes con su voto avalaron a los diputados que votaron a favor de esta iniciativa presidencial, y están más ocupados en defender ciegamente a Andrés Manuel López Obrador, y no quieren ver que estas medidas son permanentes, independientemente de quién gobierne y que seguramente despotricarán contra esta opinión.

Ante la inevitable realidad sólo nos queda esperar que AMLO viva muchos años, que la centralización del poder no lo ciegue y que antes de que concluya su mandato, se reviertan estas disposiciones para sentar las bases para que en un futuro no muy lejano se pueda construir una nación solidaria.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga

@CompaRevolucion

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