Dos Bocas, dignidad y orgullo para lograr un futuro. Autor: Iván Uranga

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2031

Pensamiento lateral
Los tres bandidos: Sócrates, Aristóteles y Platón
Autonomía, autosuficiencia y ecobioética
Bonos constituyentes
México puede, pero sin humo
Abrir Dos Bocas y cerrar mil.

“En momentos de crisis, sólo la imaginación
es más importante que el conocimiento”
Albert Einstein

El pensamiento lateral se dice que es la técnica que permite la resolución de problemas de una manera indirecta y con un enfoque creativo. Pero en realidad es la capacidad permanente humana de establecer nuevas rutas de pensamiento para encontrar soluciones alternativas a las existentes. Por lo que no es improbable que los mexicanos podamos construir la refinería de Dos Bocas en tiempos y con recursos diferentes a los que las grandes constructoras especializadas podrían hacerlo, porque es “ilógico” que se piense que una constructora tiene más recursos y talento que una nación como la nuestra. El problema no es la construcción de la refinería, el problema es el modelo de país que queremos.

La construcción de las sociedades occidentales como las conocemos es producto del pensamiento científico que ha imperado desde el posicionamiento del razonamiento lógico impuesto por la colonia y asimilado de origen desde los filósofos griegos, en donde los tres bandidos Sócrates, Aristóteles y Platón encabezaron la revolución del pensamiento más importante en la historia de la humanidad, que nos llevó a la construcción de la sociedades como las conocemos. Les llamo los tres bandidos (tal vez injustamente) porque son la causa de que el sistema civilizatorio como lo conocemos esté a punto de colapsar; la ciencia como la conocemos es el producto de la aplicación del pensamiento lógico lineal. Me explico: todo el modelo educativo en el que fuimos formados durante cientos de años se funda en la creencia de que el entendimiento del proceso es más importante que las soluciones, es decir, cuando en la escuela tenemos que resolver un problema, a los maestros (porque así les enseñaron) no les importa que encuentres la solución, para ellos lo importante es que entiendas el procedimiento, pero el procedimiento (que no es otra cosa que el cómo se deben hacer las cosas) fue creado por otros, es decir, por otra mente.

Usted recordará en alguna ocasión durante su formación que cuando se le pidió que resolviera un problema en matemáticas, usted podía tener o “intuir” el resultado, pero su maestro le exigió que le mostrara el procedimiento, pues ahí radica el problema, porque el procedimiento sólo es la forma en la que otro ser humano, llámese Pitágoras o Juan Pérez, encontró para resolver ese problema, fue a partir de una serie de redes neuronales que esa persona estableció ese camino, pero es sólo eso, el camino que su mente formó para esa solución. Cada vez que adoptamos un procedimiento estamos forzando a nuestro cerebro a aceptar la ruta neuronal de otra persona, que es la más vil de las formas de conquista porque ha mediatizado y hecho hegemónica la libertad del pensamiento. Y efectivamente la culpa no fue de los griegos, sino de aquellos que hicieron de la ciencia o su discurso un dogma.

¿Podría usted pensar en alguna gran obra que realmente caracterice a los mexicanos en el mundo construida después de la conquista?

Las grandes obras que han distinguido a los mexicanos en el mundo fueron desarrolladas antes de la llegada de los españoles y con ellos la imposición de esta forma de pensamiento, la forma más devastadora de la conquista no fue tomar nuestras riquezas materiales sino imponernos su filosofía de vida y de trabajo, que es una forma de pensamiento diferente, a lo que eran nuestras creencias y nuestras formas de resolver los diversos problemas que enfrentaba nuestra forma de vida, no sólo en el lenguaje y sus significantes como lo planteo en “El nombrador de la cosas”, para nosotros la trasformación de nuestro medio se hacía con lo que existía en el medio y para ese entonces el pensamiento europeo insistía en migrar materiales, minerales, animales y plantas de su medio, con lo que alteraron ellos y todos los conquistadores el equilibrio natural del planeta.

Su forma (procedimiento) de hacer las cosas nos fue impuesta, ahí se posicionó entre otras muchas cosas “el diezmo” que se incrustó como la forma más pura de corrupción, la iglesia católica recibía 10% de todo ingreso bajo el chantaje moral de la eternidad, eran los antiguos secuestradores, porque te secuestraban el alma y cobraban piso para garantizarte la seguridad de que tu alma sería salvada, así se forjó la corrupción como una forma cultural aceptada, que en nuestros días son los gobiernos los que secuestran el bienestar y exigen pagos de impuestos a los ciudadanos a cambio de una seguridad (física, sicológica, ambiental, laboral, económica, etcétera) que no dan. Y se acostumbró a que a las constructoras les pidieran este diezmo para darles una obra para su construcción, que mientras más alto es el “diezmo” menos calidad tendría la obra.  

Ahora el gobierno de México se plantea el reto de construir con medios propios una refinería de petróleo para obtener la autosuficiencia perdida en gasolina. Es “normal” que los grandes capitales protesten y quieran hacer creer que no se puede hacer, porque la dependencia tecnológica ha sido una de sus principales herramientas de control, pero por supuesto que lo podemos hacer, en lo personal hace mucho tiempo que apostamos a la autosuficiencia; y la obtención de combustible para automóviles ha sido una preocupación constante, por lo que tuvimos que aprender a hacerlo del petróleo o de su derivados, en Zacatecas un grupo de compañeros desarrolló la tecnología para obtener combustible de las botellas de plástico y en Brasil existe un árbol que su savia puede ser substituto de diesel y dentro de la Red de Economía Solidaria Túmin, tenemos dos gasolineras que reciben nuestra moneda autónoma.

Hacer gasolina del petróleo es química básica. Lo explico: Para destilar el petróleo crudo, procedente de los yacimientos se le hace circular por haces de tubos dispuestos en forma de serpentín, colocados en un horno de pared refractaria que debe alcanzar los 300-400 °C y comienza a destilar; sus moléculas ascienden a lo largo de una alta torre de fraccionamiento, tendiendo los gases más ligeros a subir hasta el extremo superior de la torre y los más pesados a condensarse a diferentes alturas. Esto constituye el fraccionamiento de los hidrocarburos que componen el petróleo ya separados; el 40% aproximadamente puede ser usado como combustible para automóviles, el resto (azufre, hidrógeno, carbón y otros) también se usan, por ejemplo para plásticos, la calidad dependerá de la refinación (igualito que el tequila o el mezcal) y los octanos dependen de los compuestos que se le adicionen.

Durante décadas México ha sido autosuficiente en gasolina, ya tenemos 6 refinerías y a los técnicos que los operan, la primera gasolina mexicana se llamó “Mexolina” y se ofrecía con gran éxito incluso al mercado norteamericano. Después llegó el neoliberalismo a acabar con todo.

Si sabemos cómo se hace, ¿por qué no podríamos hacer una gran refinería o cien que garanticen la autosuficiencia e incluso que nos permitan dejar de exportar petróleo y comenzar a exportar sólo gasolina y los derivados del petróleo?

El problema no radica en nuestra capacidad tecnológica o física, el primer problema es, que los que se sienten dueños de México lo permitan, son los intereses creados durante decenas de años y la miseria antropológica que nos han inculcado, es el derrotismo, es la falta de orgullo, de pundonor, es la falta de ese nacionalismo exacerbado con el que Lázaro Cárdenas acompañó la nacionalización del petróleo, es la fuerza de la resistencia indígena de siglos la que necesitamos ahora. Necesitamos  mandar a la chingada el “no se puede” y buscar en la herencia genética, en nuestras raíces mentales las neuronas con las que se construyó Teotihuacán, Chichen Itzá, Tajín, el orgullo y el coraje que acompañó la Independencia, la Reforma, la Revolución, es el ¡Viva México cabrones! es el que se necesita para transformar esta patria vendida a los neoliberales, en una gran matria autónoma, independiente y nuestra.

No creo en los combustibles fósiles, la aspiración de un México como el que necesitamos, debe eliminar toda forma de combustión a base de petróleo, ¿pero cómo hacerlo en un país en el que todavía se usa el carbón para generar electricidad? Hasta este momento la Presidencia de López Obrador no me parece mala, sólo fuera de tiempo, las decisiones cruciales hubieran sido extraordinarias hace 40 años. En Ámsterdam, Holanda, están determinados a que para el 2030 no circule ni un solo vehículo de motor cuyo combustible sea a base de petróleo y en México en esa fecha (si todo sale bien) estaremos festejando que ya no compramos gasolina en el extranjero como era hace 30 años, cuando tenemos en el país ya la tecnología solar y vehículos automotores inventados por mexicanos que funcionan con agua y que en lugar de expulsar bióxido de carbono expulsan oxígeno.

Pero esta lucha que inicia ahora el gobierno de México no es por ser autosuficientes en gasolina, es una lucha por la autonomía, y es una lucha que será necesario dar todos juntos más allá de nuestras diferencias, porque significa un paso firme hacia la autosuficiencia de la patria, como podría ser el programa “Sembrando Vida” si sacan a Nestlé de en medio, por lo que necesitamos en una primera etapa convencernos a nosotros mismos que podemos de verdad sacudirnos de encima a los neoliberales, se debe usar la construcción de la refinería para hacer una revolución de conciencias que cimbre la raíz de la apatía y la sumisión. Para que en una segunda etapa inmediata, usemos todos los recursos del Estado para transformarnos en una nación ecobioética.

Cada movimiento transformador en México ha necesitado del compromiso moral de los mexicanos. Hace algunos años cuando comenzamos la Constituyente Ciudadana con la finalidad de refundar al país, se tomó la decisión de emitir Bonos Constituyentes de Ahorro y Riesgo para contar con recursos para la organización y que a su vez permitieran el compromiso de los compañeros que desde las comunidades, cooperativas y las organizaciones autónomas impulsamos este proyecto,(aquí les comparto uno de los diseños en donde en el fondo del bono está escrita en letras muy pequeñas la historia de las resistencias en México, el bono de 50 tiene la imagen de Pancho Villa, el de 100 la de Emiliano Zapata y el de 500 la de Ricardo Flores Magón), se puede ver en el bono de 100 que les comparto que 100 es igual a 60 minutos de esfuerzo, conclusión a la que llegamos después de muchas horas de análisis y discusión entre especialistas, para poder determinar el valor del esfuerzo como moneda de cambio y no el dinero, lo pudimos resolver, pero su solución es muy compleja todavía para que sea de uso común, por lo que ya en otra ocasión les contaré. La idea podría ser retomada por el gobierno y emitir una suerte de bonos de baja denominación que sólo pudieran ser adquiridos a título personal y limitado a máximo 10 bonos por mexicano (para evitar la especulación) y hacernos socios directos de la refinería de Dos Bocas, para que cada mexicano pusiera su energía y su intención en lograr el proyecto. El gobierno tiene el momento histórico en sus manos y de él dependerá el futuro, o invita a todos los mexicanos a meterle fuerza, sangre y espíritu al proyecto o invita nuevamente a las trasnacionales a quedarse con lo que por derecho nos pertenece.

El problema no somos los mexicanos para lograrlo, el problema es que el ejecutivo imponga a la actual secretaria de Energía Rocío Nahle como “directora del proyecto” y al director de Pemex Octavio Romero Oropeza como “responsable” y es un problema porque independientemente de que se odian, ambos carecen de la capacidad y la experiencia para dirigir un proyecto de tal naturaleza, el gobierno debe distinguir entre una responsabilidad política y una operativa. La gracia de Rocío Nahle es su capacidad como operadora política, ya lo demostró en Veracruz durante la campaña, en donde impuso sin el parecer de nadie más a los candidatos (ahora funcionarios) que le ofrecían más ventajas financieras, por lo que Veracruz se llenó de ex priístas, funcionarios ineptos y corruptos que ahora siguen sacando ventaja de la precaria situación de los veracruzanos a nombre de Morena, desde un gobierno que no tiene la capacidad para gobernar un estado tan complejo como Veracruz, y en el caso de Octavio Romero Oropeza no cuenta (o contaba) ni siquiera con la cédula profesional que lo acreditara legalmente para la labor que actualmente desempeña, cualquiera que sea esta, porque si realmente Rocío Nahle funge como secretaria de Energía y Octavio Romero como director de Pemex son responsabilidades que por su naturaleza les lleva (y les debe llevar) tiempo completo, igual que al o a la responsable de un proyecto tan importante como la construcción de una refinería, no se puede chiflar y comer pinole.

México puede, por supuesto que puede y debe hacerlo, se necesitan mil toneladas de humildad y varios millones de orgullo nacional para unificarnos a todos los mexicanos en torno al proyecto con el que nos jugamos un verdadero cambio de paradigma y la posibilidad de un futuro de autonomía y autosuficiencia, pero con ecobioética nacional, (si quieren que le entremos todos) no podemos seguir con autoridades haciéndose humo ante las obvias contingencias no declaradas por conveniencias personales, como la de este sábado y domingo en la CDMX. Necesitamos un proyecto incluyente que nos permita darle a nuestra nación el lugar que se merece en la historia de la humanidad, necesitamos a los mejores mexicanos y mexicanas dirigiendo este proyecto y estos no están –por el momento– en el gobierno.

Existen millones de formas diferentes de hacer las cosas, hasta el principio del conocimiento científico se puede mejorar y hacer el propio, como lo demostré en mi artículo anterior “El recurso de método”, mientras no se abandone a la ciencia, tenemos todas las capacidades para construir y abrir la refinería de Dos Bocas y así cerrar las mil bocas de mexicanos y extranjeros que ahora quieren convencernos (porque les conviene) de que somos un país miserable, apocado y mediocre.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga

@CompaRevolución

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