José Reyes Doria (@jos_redo)
Las tendencias electorales que muestran las encuestas indican una muy alta probabilidad de que la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum, gane la Presidencia de la República el 2 de junio, incluso con un porcentaje de votación mayor que el obtenido por López Obrador en 2018. Esa persistente tendencia, se fortalece con el amplio posicionamiento de Morena y el obradorismo expresado en el control de 23 gubernaturas, la mayoría en el Congreso, la movilización del aparato del gobierno federal y la popularidad del presidente AMLO. Este cuadro se complementa con una oposición partidista sumamente debilitada como para disputar el poder presidencial y legislativo al obradorismo-morenismo.
SIEMPRE HAY CONFLICTO DE PODER
Sin embargo, ningún poder es monolítico. El hecho de que la oposición partidista esté profundamente debilitada, no quiere decir que el grupo gobernante navegue en aguas tranquilas libres de oposición y conflicto. La naturaleza de la lucha por los intereses, impulsa a los diversos factores reales de poder a pelear en el ámbito donde se realmente se disputa el poder. La contienda política real ya no será en el enfrentamiento Morena Vs. PRIAN, al menos no en 2024. Entonces es altamente probable que la verdadera lucha por el poder se haya trasladado ya al núcleo dirigente de la llamada Cuarta Transformación.
LUCHAS INTESTINAS
Poderosos grupos de interés, factores reales de poder, olfatean que la lucha por prevalecer y fortalecerse será, en esta coyuntura, dentro de la familia transformadora. Es ahí donde se van a definir políticas, posiciones, prioridades, contratos, presupuestos, regulaciones y demás instrumentos de negociación. Al interior del morenismo-obradorismo-claudismo. Los factores reales de poder están tendiendo sus redes y alianzas con las facciones del grupo gobernante que más posibilidades tienen de hacerlos avanzar. Inevitablemente, esas facciones tenderán a confrontarse en una lucha intestina.
PLEITO ENTRE CANDIDATAS
En este contexto, cobra verosimilitud la eventual confrontación entre Claudia Sheinbaum y la candidata oficial a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada. El motivo principal de ese desencuentro sería la rebelión encabezada por Clara para tumbar al candidato de Claudia para sucederlo en el gobierno capitalino, Omar García Harfuch. Podemos mencionar al menos cinco hechos que sustentan la interpretación de un conflicto entre ambas candidatas:
1.- Claudia Sheinbaum sí manifestó públicamente su apoyo a Harfuch para ser candidato de Morena a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Sus motivos y consideraciones de todo tipo habrá tenido, pero era su propuesta y la hizo pública porque pensaba que tenía poder y derecho a hacerlo.
2.- Sí hubo una rebelión de los sectores duros y puros del obradorismo para derrumbar la propuesta de Harfuch y promover la candidatura de Clara Brugada. Sus motivos y consideraciones habrán tenido los promotores de esta operación, pero más allá de ideologías, para todos era evidente que esa impugnación no era solo contra Harfuch, sino, sobre todo, contra la autoridad de la muy probable próxima Presidenta de la República.
3.- Las encuestas de Morena para decidir la candidatura al gobierno capitalino, indicaron que Harfuch era el prospecto más popular, pues arrasó a Clara en las preferencias del electorado de la CDMX.
4.- La dirigencia de Morena, sin que el presidente López Obrador interviniera para apoyar a Claudia y a Harfuch, realizó una maniobra no contemplada explícitamente en la convocatoria, aunque tampoco ilegal, para darle la candidatura a Clara Brugada, bajo una forzada aplicación del principio de paridad de género.
5.- En el reparto de candidaturas morenistas a cargos de diputaciones locales y alcaldías de la Ciudad de México, fueron marginados numerosos cuadros cercanos a Clara. La interpretación verosímil, es que Claudia y su equipo ya están cobrando facturas a cuenta de la rebelión que tumbó a Harfuch.
MONEDA EN EL AIRE EN CDMX
Habiendo, pues, elementos para pensar en un conflicto entre las facciones oficialistas que impulsan a Claudia Sheinbaum y las facciones que apoyan a Clara Brugada, se abre un abanico de lecturas y escenarios sobre lo que estaría en juego de cara a las elecciones del próximo 2 de junio, pero también para las del 2030, que parecen lejanas, pero ya se están disputando en este interesante conflicto.
Hay que tener en cuenta que, en las elecciones de 2021, la oposición ganó más votos y posiciones que Morena en la Ciudad de México. Por esa razón Claudia Sheinbaum ponderó la popularidad y carisma de Harfuch, con lo cual crecerían las posibilidades de ganar y conservar el segundo cargo político más importante de la República. La elección de Jefe de Gobierno será muy competida, la moneda está en el aire, y es un hecho que la candidatura de Clara Brugada enfrenta un gran reto, pues arranca muy atrás respecto a lo que ya había posicionado la eventual candidatura de Harfuch en el ánimo del electorado.
CLARA PUEDE PERDER
Por lo tanto, Clara requiere de todo el respaldo posible de Morena, del gobierno de la República, del gobierno de la Ciudad y de la candidata presidencial para ganar las elecciones capitalinas. Es en este punto donde cobra una gran relevancia el desencuentro entre ambas candidatas. Porque si persisten los elementos emocionales y políticos del conflicto entre Claudia y Clara, es muy probable que tengan un impacto negativo en la campaña de Clara: no habría, de parte de la candidata presidencial, los apoyos políticos, partidistas, logísticos, financieros, mediáticos o personales necesarios para competir por el triunfo.
¿SUICIDIO O MAYOR MARGEN DE MANIOBRA?
Algunos observadores consideran que sería suicida que Claudia no apoye con todo a Clara para ganar la Jefatura de Gobierno. Porque ello tendría como consecuencia entregarle la Ciudad a la derecha corrupta representada por Santiago Taboada, candidato del PRIAN; sobre todo, por el gran golpe al prestigio de Claudia, pues registraría una derrota en la Ciudad, lo cual sería interpretado como un rechazo clamoroso del pueblo que gobernó. Por lo tanto, Claudia debe olvidar el enorme agravio de la rebelión que le tumbó a su candidato Harfuch, y apoyar decididamente la campaña de Clara.
Pero hay una realidad bien documentada: Claudia pude ganar la Presidencia, aunque Clara pierda la elección en la Ciudad, así lo demuestran las encuestas. La derrota en la CDMX no pone en riesgo la victoria en la República, ni de lejos. En consecuencia, para Claudia no es una cuestión de sobrevivencia la victoria de Clara en la Ciudad. Visto así el escenario, se abren diversos planos para imaginar la evolución de la actual coyuntura.
ESCENARIO DE CONFLICTO SI GANA CLARA
Si gana Clara, con el antecedente de desafío a la autoridad de Claudia, es muy probable que esa dinámica continúe durante el sexenio 2024-2030: los intereses agrupados en torno a los duros puros del obradorismo tendrían la certeza de que ya saben el camino para imponerse a Claudia. Esto permitiría establecer una Jefatura de Gobierno insumisa que podría desafiar a la Presidenta en temas estratégicos de gobernabilidad, y, sobre todo, disputarle la definición de la candidatura presidencial de 2030. En esta dinámica de lucha política intestina, los grupos en torno a la Jefa de Gobierno, tendrían el recurso adicional de hurgar en las cuentas del gobierno de Claudia en la CDMX. En este escenario, si en el gobierno presidencial de Claudia surgen dificultades que la debiliten o distraigan, el recelo contra una Jefa de Gobierno desafiante crecería más.
ESCENARIO CON DERROTA DE CLARA
Ya lo esbozan algunos observadores y comentaristas: tal vez, solo tal vez, Claudia tendría más margen de maniobra si el PRIAN, con Santiago Taboada a la cabeza, gana la Jefatura de Gobierno de la CDMX. Porque, en el tema de las revisiones de las cuentas capitalinas de Claudia, si Taboada decide atacarla, lo haría públicamente y la Presidenta tendría en la mano los hilos para desactivar las eventuales denuncias; esto, además de que siempre se puede pactar la no agresión. En cuanto a que Taboada automáticamente se proyectaría como un serio aspirante a la candidatura presidencial de la oposición en 2030, seguramente en el cálculo del equipo de Claudia se considere que para esas elecciones la oposición seguirá estando muy débil y desprestigiada. Un plus adicional de este escenario, es que con un Jefe de Gobierno opositor, la Presidenta podría mostrar cotidianamente un enemigo real, una advertencia para convencer al obradorismo-claudismo de la necesidad de mayor cohesión, lealtad y unidad en torno a la autoridad político-moral del momento, es decir: ella.
EPÍLOGO
Veremos el desenlace de este interesante aspecto de la sucesión presidencial de 2024. Más allá de consideraciones de índole moral o ideológico, ateniéndonos solo a hechos, vamos a observar si los agravios son irreparables, si existe capacidad política para solucionar este conflicto, o si la candidatura de Clara fue la clásica victoria pírrica.





