Belleza sin dilucidar. Entrevista con Daniel Melero. Autor: Lenin Calderón

0
524

Cómo logra aparecer en los créditos de casi 300 discos –varios de ellos seminales en la historia de la música popular argentina contemporánea– alguien que nunca estudió música formalmente. Cómo puede alguien sin formación científica alguna, dar una conferencia en la Facultad de Química de la UNAM acerca de la filosofía de la ciencia, ante un auditorio lleno de jóvenes, ávidos de respuestas. Existen ciertos ingredientes que responden sendas preguntas: el pensamiento crítico, la actitud permanente de cuestionamiento y autocrítica y el humor.

En una charla en el Auditorio B de dicha facultad el pasado miércoles 11, este músico bonaerense ilustró con ejemplos pintorescos lo relativa que puede ser la exactitud científica. Se sirvió lo mismo de Otto Lilienthal –un ingeniero aeronáutico alemán que entre 1891 y 1896 consiguió volar en más de 2 mil ocasiones a bordo de planeadores diseñados por él mismo y que falleció por las lesiones sufridas en una de sus tantas caídas al intentar volar–, que de Oumuamua –un objeto interestelar descubierto apenas en 2017, que atraviesa nuestro sistema solar y se cree será el primer objeto que nos visite desde el espacio exterior–, para enfatizar el papel determinante que tienen los ensayos fallidos y la falta de precisión en el desarrollo de la ciencia.

Verdades sospechosas

Al final de su ponencia, tuvimos oportunidad de preguntar más y hablar también un poco sobre música sin salirnos mucho del tema. “El experimento fallido es un indicador de otro camino. En el sondeo científico significa saber ver otras cosas. En la música, un experimento fallido puede ser eficiente musical o artísticamente. La eficiencia tiene cualidades diferentes en la ciencia que el arte. La ciencia requiere de precisión y replicación. En el arte, muchas veces alguien intenta copiar, no lo logra hacer bien y termina produciendo una obra diferente. Para que algo sea arte, debe ser producto de un experimento fallido, porque es ahí donde empieza a tener estilo. El estilo es como la mácula que diferencia las cosas”.

En su plática, Melero sembró la duda en más de uno al referirse a ciertos estudios que demuestran la inexactitud de leyes usualmente concebidas como universales, como la gravedad o la velocidad de la luz. En un mundo de fake news y estudios científicos patrocinados por empresas, le pedimos que se extendiera al respecto. “A nivel empresarial no importa que sean mentiras. La publicidad siempre ha usado falsas expectativas. Hace poco Redbull perdió una demanda porque hubo quienes se quejaron por la falacia de su slogan. Habla mucho de la hipocresía del slogan y también de la gente que hoy en día todavía puede decir que se cree lo que dice la publicidad. Pero también vamos a decir algo que es cierto: de veras hay mucha gente que cree que el gobierno dice la verdad o que no hay mentira en el mundo. Creo que muchas veces ser padre es saber mentirle a los hijos, porque si les dijeras la verdad, tendrías hijos que desconfiarían de todo”.

Errores y chistes

Compositor verdaderamente prolífico, no ha dejado de producir música desde su debut Conga, de 1988. Discos suyos como Cámara de 1991 son simplemente memorables mientras que otros como Tecno de 2000,  se han convertido con el tiempo en clásicos de la electrónica latinoamericana. De su más reciente producción musical apenas editada el año pasado, llamada Cristales del tiempo, quisimos preguntarle sobre una canción en particular, de la cual el humor es un ingrediente clave. “La canción Viaje peligroso está basada en una historia real, pero al final contiene la voz de una computadora pronunciando una breve frase con un error de sintaxis. Todo es adrede, hace un juego verbal de algo imposible. Es un chiste al final de una canción.

“El humor es poco usual en el campo de la ciencia pero también en el campo del arte. Al científico se lo inocula con la seriedad porque tiene que cumplir con un paradigma muy fuerte de procedimiento. A los músicos muchas veces se les exige que hagan exactamente la música como está grabada en un disco. Yo siempre digo que a mí me gusta la música siempre y cuando esté mal hecha. Toda la música que contiene algún error, tiene también un mensaje artístico más fuerte. La música eficiente sólo es un producto de diseño. Ya hay algoritmos que producen música. Tengo muchos amigos músicos preocupados, como si fueran a perder trabajo. Yo lo veo como que es un público que uno debe estar muy dispuesto a perder”.

Ataduras musicales

Dueño de una lírica impecable, sus canciones están plagadas de adjetivos elocuentes y frases contundentes, le pedimos que nos diera su opinión de la relación que hay entre la poesía y la canción. “Para mí, en mi proceso creativo, ha variado. En ocasiones, escribí primero y luego le puse música. Con los años eso ocurre en paralelo. Muchas de las cosas que escribo no terminan en música. Mucha de la música que hago, está hecha para que no tenga que soportar la atadura que a veces implica una letra. En una época estaba convencido de que las palabras eran una atadura. Ahora las veo como un mecanismo de liberación de los sonidos”.

¿Y cuál es la importancia de la letra sobre la música? “No me importa tanto la aparición o no de las palabras pero sí de cuál es el so-ni-do de las palabras. Es tan importante como cada uno de los sonidos de una composición musical. Me atrae mucho el diseño sonoro de las voces porque eso altera el significado conjunto. Como cada uno de los sonidos que hacen a un tema, así también la voz. Además de las palabras también es el sonido con el que las dicen”.

La belleza y sus amantes

Para finalizar, imposible no sugerir una similitud entre la Argentina de la dictadura militar y el México sangriento de hoy y preguntarle si las crisis históricas crean mejor arte. “No necesariamente. Todos pertenecemos a una época. Somos producto de ella aunque que a veces todo se reduce a azares muy especiales. Yo provengo de la educación pública. Mis maestros pudieron haber sido otros. Sin embargo, fueron de tremenda inspiración. Yo nunca estudié música pero en el colegio me mandaban al Teatro Colón a ver ensayos. Durante 2 años, todos los miércoles, tuve que ir a decir ‘presente’. No conozco ningún otro colegio en el que eso pasara, más bien fue una maestra que decidió hacerlo. Yo jamás después estudié música y sin embargo soy músico. ¿Qué parte de lo que soy no me fue dada?

“Tal vez he tratado de capitalizar las mejores partes que me dieron para armar esta persona. Si lo analizas, tanto el mundo de hoy como el de ayer, yo tengo 61 años, siempre ha sido horrible. Sin embargo, muchos amamos la belleza. Una belleza que no se puede dilucidar. Puedes vivir en una ciudad ruidosa donde todos se insultan y enfocarte en un instante de paz. No creo en el criterio de que no puedes apreciar lo bueno si no pasaste lo malo”. Con la esperanza de poder apreciar lo bueno, aun pasándola como la pasamos, nos despedimos de Daniel hasta un próximo encuentro, ya sea en un laboratorio o en un estudio de grabación.


Frases:

“El mundo es verdaderamente hipócrita tal como lo vivimos, aunque creo que siempre ha sido así. No es que sea algo que apenas se desarrolló, aunque creo que hoy las mentiras gobiernan todo”.

“Tarde o temprano también veremos la música como un fenómeno que desapareció”.

“Yo hice el servicio militar. Estuve 57 días encerrado haciendo instrucción militar, con militares gritándonos e insultándonos. Algunos de esa generación después terminaron siendo parte de una guerra ridícula. Cuando regresé a mi casa y volví a poner música, me puse a llorar pero no porque sentía que ahora la valoraba más. Lloraba por todo lo que me estaba quitando”.

Deja un comentario